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Mostrando entradas de marzo, 2008

Unas pocas palabras sobre la identidad latinoamericana

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Es hora ya de re-pensar en Nuestra América. Las fronteras nacionales han servido para separar a las naciones europeas, porque son innecesarias. En la mayoría de los casos no hay mejor frontera que el idioma porque ‘la lengua es compañera del imperio’ (decía Nebrija) y resistencia de su cultura (agrego yo). A lo sumo, los Países Vascos, por dar un ejemplo, constituyen auténticas y delimitadas naciones (aunque carezcan de fronteras nacionales propias), porque guardan en su impermeable lengua el profundo sentido de su identidad. Mientras conserven su idioma, el alcanzar su legítima independencia será sólo cuestión de tiempo.

En Nuestra América la lengua no separa nada. Aquí las fronteras culturales son difusas y muchos límites hallan su razón de ser en los caminos que trazaron los colonialistas por meras cuestiones geográfico-económico-gubernamenetales, en desmedro de los límites culturales precolombinos. Estas cuestiones han perjudicado enormemente el reconocimiento de la identidad nacio…

A través del universo

Traducción octosilábica de Across the universe de John Lennon para The Beatles realizada por Arbuto

Las palabras van cayendo
como lluvia interminable
sobre un vaso de cartón
y se rajan mientras pasan,
deslizándose a lo lejos
a través del universo.

Las lagunas de tristeza
y las olas de alegría
van viajando a la deriva,
cruzando mi mente abierta
poseyéndome y cuidándome.

“Jai Guru Dei Va (1)” Ohm (2)...
Nada cambiará mi mundo...
nada cambiará mi mundo...

Imágenes de luz rota
prestan danzas ante mí
como un millón de ojos
que me llaman tantas veces
a través del universo.

Las ideas serpentean
como un viento bullicioso
por adentro de un buzón,
dando tumbos deslumbrados
mientras se van desplazando
a través del universo.

“Jai Guru Dei Va” Ohm...
Nada cambiará mi mundo...
nada cambiará mi mundo...

Los sonidos de las risas
y los tonos de la tierra
me van rodeando por dentro
de mis visiones abiertas,
incitando e invitándome.

El amor ilimitado
e inmortal da su brilla
por todo mi alrededor
como un millón de soles
que me llaman tantas …

Saga a Ruffo

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A Ruffo, el perrito más glamouroso del Mercosur

INegros manto de ternura
con colmillos de clavel,
rojos ojos que me queman,
alma templada de Zen,
oreja copiosa en lana,
pies fornidos de correr,
dulce y candombero cánido,
que en la noche no se ve,
sos bombón de chocolate,
trozo “doggie” de café.II
Dulce pelo de esponjosa textura,
ojos quemantes de ardiente fuego,
mirada de cristal severa luego
de ver pasar un auto, tu negrura.Ladrido de plata, pose de hierro,
la sombra de tu sombra no te encuentra:
se va cuando llegás; cuando te vas, entra
tu vida perreada, vida de perro.Tu olfateado hocico olfateadero
olfatea el “off” contra mosquitos,
destroza los trozos de tus trocitos,bebe bebidas de tu bebedero.
pero, son sus orejotas, perrito,
orejas de orejisimo infinito.

III
Perro, cual Sansón, fuerte es tu brilloso pelo,
de pulgas y de liendres, la más negra ribera;
naufraga en tu esplendor aquel sedoso velo
de raftas que florecen en tu gran cabellera.Sobrevuelas los cielos, aleteando orejas,
¡Pegaso encanizado de la vo…

El rocker

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Cuento aquí, del rocker, alharacas
con que se cambia el rock por numeracos;
su cara seca cuenta los morlacos
de sus copas que llena con petacas.

Se cura con alcohol de las resacas
y escupe frases hechas por guanacos
su casa templo es de los vinacos
más aun que el dios Baco y sus bellacas.

Él cumple con las cuotas financistas;
y, por ser exiliado de laburos,
saca discos con ecos panfletistas.

A juzgar por sus trajes tan oscuros,
más hacen por su fama los modistas,
que por el duro rock, rosqueros duros.

Quinetetos desesperados

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Cuando me quema el frío del invierno
la noche en que de tanto madrugar,
como un hierro en la fragua de Vulcano,
como un rayo de luz crepuscular,
amaneció el verano más temprano...Despierto cuando es tarde para hablar
y callo la verdad que me desmiente
duermo el sueño de un sueño desvelado
cuando me quema el frío nuevamente
del hueco que se ha hundido a mi costado.El cielo es un relámpago escarlata
y la vida una rosa que agoniza
y se apura mi sombra a no hacer nada
y el cálido susurro de la brisa
que vuelve a descansarme la mirada.Poesía, que eras luz, verdad y vida
y llamabas las cosas por su nombre
¿Con qué vas a rimar amor ahora,
ahora que me canso de ser hombre
adicto a los espejos y a la hora?Poesía, se me ha muerto el yo más mío,
he perdido la nostalgia y el pasado
y he caído rendido en el camino
de un destino que va hasta ningún lado
y muere en un vacío repentino.

Al maestro Joaquinete

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Joaquinete deslumbra con su lumbre,
alza torres de fuego entre la bruma,
asciende del infierno hasta la cumbre
del palacio del reino de la espuma.Se entretiene, reniega, se entristece,
dibuja con la pluma una sonrisa,
se adormece en la luna que lo mece
y lo guarda del vicio de la prisa.Pinta versos al tono de su pinta
ríe y vive, sufre y sangra tinta
se va hilando en los pétalos que corta.Y alucinado por el whisky y por el vino
esboza algún un guión de Tarantino
con suspiro andaluz de García Lorca.

Candombe de carnaval

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Bajo un metatumulto de mulatas,
condimenta el candombe la milonga
y con bombos, con tachos y con latas,
va cantando la garza que rezonga.
Llega el eco cubano de la conga
del songo, de la rumba y las bachatas
¡que se ponga a bailar el negro tonga!
¡que se oigan los tones de las batas!
¡que empiece la murga y la chamba!
¡que empiece la murga, caramba,
que quiere retemblar toda la arena!
¡que no afloje el tambor de batucada!
¡que despierte la murga acompasada,
al ritmo de la América morena!

San Cayetano Godino

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Un tanguito a la memoria de Cayetano Santos Godino

Pobrecito, el petisito,
San Cayetano Godino,
de vela en vela pasaba
iluminando la noche.
Orejudo, chiquilín,
que en la punta de un piolín
amarró sus ilusiones.

Nadie te quiso entender,
ni quererte pudo nadie,
te dejaron destrozado,
relleno de pena y sangre,
con el alma en el cajón
de un clavo desubicado
que un malandra te afanó.

Pobrecito, Cayetano,
pobrecito de verdad,
tan chiquito y orejudo,
y huérfano de ciudad.


Te guardaron en la tumba,
te cortaron la alegría,
respondiste “No es mi culpa,
si la tierra yira y yira”.

Pobrecito, el petisito,
pobrecito y sin mamá
que le diga que lo quiere
y que lo quiera de verdad.


Cuando la noche era fría
la podías calentar
con la petaca curdera
y un fuego del más acá.
Y si ahora aprieta el frío
y un maullidito escuchás
para abrigarlo del sueño
hasta el sol lo acompañás.

Pobrecito, el petisito,
pobrecito de verdad,
tan chiquito y orejudo,
y huérfano de ciudad.

Pobrecito, el petisito,
pobrecito y sin mamá
que le diga que lo quiere
y que lo qu…

Fábula de Narciso

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Si no encuentran los acentos,
busquenlós en otros cuentos.


“Estoy harto de que absolutamente
todo lo que use me quede bien,
de que me copien alevosamente
de que me veneren los que me ven.

Muéranse de la envidia, soy Narciso,
el más lindo y más humilde señor,
y aunque todos me amen es preciso
que no me odien por ser el mejor.

¿Espejito quien es el más bonito
–le indagó Narciso al vivaz espejo–
tan bonito que lo miro y deliro?”.

“Eres tú –le respondió el espejito–.
y eres lindo por ser mi reflejo”.
Narciso esa noche se pegó un tiro.

Lolita

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A la memoria de Nabokov

Me quemás con el frío de la duda,
me encendés con la lágrima del sueño,
me abrigás con la luz que me desnuda,
me mentís que soy tu esclavo y tu dueño,

me cambiás por cualquiera en cualquier lado,
me mirás con la mesa entre los codos,
me ignorás, me dejás enamorado,
me querés como no quisiste a todos.

Me olvidás en tus ojos la mirada,
me cantas tu canción desesperada,
me caes de algún cielo, princesita.

Mi bálsamo de menta, sombra y fuego,
saeta clandestina del dios ciego,
mi paz en el infierno, mi Lolita.

Descubre el poeta los misterios de cierto río que nació de su interior (de un modo u otro)

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A María Julia Alsogaray

Del interior dos amigos
despedí ayer fatigado:
“Chau morocho, chau morocho...”
se los tragó el escusado .

Salieron de mis adentros,
los di a luz y, ya bajando,
por el retrete hasta el Plata,
por ti se fueron nadando,

Riachuelo, triste riachuelo,
porteño Sena apestado,
oro verde de las moscas,
asesino de pescados,

Vomitas peste al mar dulce,
transportista envenenado,
ya no eres frescor del pueblo,
sino colon del Estado.

Si algún forastero se hunde,
gozoso, en tu rostro manso,
altanero y confianzudo,
lo intoxicas por osado.

Y si una dama se arrima,
sin el pulmón abrochado,
en su nariz los jazmines
serán perdido pasado.

Y las moscas que ha un tiempo
hacia ti se iban volando
con tu aliento insecticida
al viento las vas bajando.

“¿Riachuelo, triste riachuelo,
–le dije cual triste bardo–
qué género de sirenas
imitan de tu agua el canto?”

Él se paró tan mugriento
que al enaltecer los brazos
despidió tal pestilencia
que el sol cayó desmayado

y abrió la Boca de modo
que aliento tan enviciado
alentó en la bom…

Con canto de sirena

Ya no vengas con canto de sirena
a decirte una huérfana de luna,
ni digas que fue sólo la fortuna
quien colmó con tu miel a mi colmena.

Ni trémula te pone, ni me apena
que fuera aquella noche inoportuna,
ni creas que te amé como a ninguna;
ni yo soy Dios, ni vos, mi Magdalena.

Si dejaste el pasado en el pasado,
no me pases la cuenta del pecado,
ni nieves mi verano cuando invernas.

Sólo quise escribirte un mejor verso
y buscar con la boca el universo
del cielo de la boca de tus piernas.

La verdad sobre la trágica muerte de Ana Aldana Villamediana

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Te lleno con mi aliento
y vas tomando la forma de una mujer,
pero seguís fría,
pero seguís mía,
escondida en un cajón,
pero sos mía...
Te hicieron para cualquiera
pero sos mía...
sos mi muñequita.
Tu boca
parece querer decirme algo...
¡Oh! Y en tu boca nace el silencio.
Tu etéreo cuerpo brillante como el sol
y tus rozados en insípidos pechos
son sólo míos... ¡Míos y de nadie más!
Recuerdo cuando estábamos solos...
yo moría y vos nacías.
y luego morías, cuando yo resucitaba.


¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con su asesinato? Comenzaré por decir que no recuerdo el día que la conocí, que la elegí. Sólo recuerdo que era una pluma y que desde ese día fue sólo mía. Tampoco recuerdo porque le fui infiel, pero lo hice, la traicioné, la cambié. No podía ni imaginarme que esto iba a terminar como terminó. Con su cuerpo frágil sobre la cama, vacío. ¡Ay! Ana Aldana, que ingrato fui. Como iba yo a sospechar lo que iba a hacer. ¿Cómo pude matarte?

No sé cuando, pero te vi, oculta tras ese plástico cr…

El cornovalito

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Una historia de amor donde Cupido se disfraza de “ce-hache”



Capítulo 1: Dónde se transcribe el verdadero Génesis que el pueblo judío ha ocultado del cristiano para poder jactarse de que existe por lo menos un libro que este último no les ha robado

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, no había ni cielo, ni tierra. El mundo era un desierto físico y conceptual.

Dios, quien posee vida eterna, después de pasar una eternidad y media peinando su larga barba y teniendo pensamientos eróticos con Afrodita (entre otras acciones intrascendentes), decidió hacer algo para justificar su lujoso guardarropa y, de paso, ganarle las elecciones de “Mr. Deidad” a Zeus, a Alá y a Woody Allen. Entonces creó una obra de títeres:

El primer día pintó el techo de su cuarto de azul y celeste, y el suelo, de beige (o, mejor dicho, mandó a pintar). Luego, prendió un foco al flamante grito de “Hágase la luz ¡Carajo! Que no veo un corno”. Vio que la luz era buena pues gracias a ella, encontró lo que…

Bóteme con confianza

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Yo nací de mi madre por el culo
del mundo que se caga en todo y todos;
narco-corcho soy y me creo chulo;
date vuelta y te cojo por los codos.

Sonrío con colmillos de vampiro,
vendo merca, la prohíbo y me postulo,
soy más capo, capando, que De Niro
y menos recto que, en el recto, un rulo.

Soy chorizo que se vende por un voto;
del Chicago bonaerense, y Crotto,
soy cabeza de la pija del alcalde.

Me empapelo el verde orto con biyuya
canosa –gentileza de mi yuta–,
señores, vótenme. Eduardo Duhalde.

Benedicto, Malerecto XV

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De Benedicto escribo la presente,
sin más motivo que cantar su fama
de un hombre que Dios ama
y esparcirla hasta el quinto continente
de un mundo que lo adora y que lo aclama:

El santísimo Ratzinger y excelso,
sabio anciano de bárbara nevada,
ya por su estocada,
al converso confunde con Luzbelso
y al moro, con morcilla y ensalada.

La injusticia lo pone muy histlérico
(ya desde joven de ese cáliz bebe,);
y, al mirar a la plebe,
si, en la paz, no halla paz, se pone bélico
con un nazionalismo que conmueve;

Y tan sensible es que lo entristece
saber que, hoy en día, aún hay desventuras,
y con miras futuras
le alegra dar fin –si es que pudiese–
a la pobreza, al judaísmo, a su amargura.

Este Papa le ganó al Diablo la guerra
que, al verlo, dormir quiso el sueño eterno
en su modesto averno.
¿Con tal santo imperando nuestra tierra,
a quién le asustará su manso infierno?

Por piadoso, por longevo y enrollado
lo nombró el Vaticano San Pío “Nono”
y trocó al hombre en mono
y creyó que era Israel, muy extasiado,
de Auschwitz suc…