Mostrando entradas con la etiqueta Líricas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Líricas. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de octubre de 2010

Derecho a la tristeza

Hoy exijo mi derecho a la tristeza
sin ruido ni retórica
sin el consuelo de los abogados,
ni de los patos azules
ni de los catedráticos de la ética postmoderna

Hoy quiero ejercer mi derecho
de fusilar al planeta
con cartuchos de silencio
y vomitarle a mis zapatos mientras camino
el monstruoso grito se me cruza en la garganta
y apretar la tecla secreta
que apaga el foco de la luna.

Mañana será otro día,
por supuesto,
quizás mañana
otro sea el cantar,
pero hoy aún no es mañana.

jueves, 30 de julio de 2009

Inventario de tequieros



Dedicado a mí mismo, por ser tan copado


Al principio fue un te quiero
de los que saben querer sinceramente,
un te quiero con el corazón desnudo
como el arrullo del arroyo en la montaña.

Pero de tanto quererte y quererte mansamente,
te fui queriendo más de lo que quise,
te quise con mil legiones de te quieros
temblándome en el pecho,
con todos los te quieros juntos
desde el primer te quiero
hasta los te quieros que aún no se han querido.

Y, como si tantos te quieros no alcanzasen,
te quise también con te quieros de otros mundos,
de esos mundos donde brotan manantiales de te quieros,
donde la gente come te quieros en las cafeterías,
se baña con te quieros de tango y de vainilla,
con te quieros de licor y de frambuesa
y llenan las secretarias toneladas de folios de te quieros
y, a cada instante, de cada te quiero
nacen otros mil te quieros más.

Después te quise con te quieros militantes
que pintan con aerosol “¡Te quiero o muerte!”
y fui un gigantesco terrorista del te quiero
un te quiero kamikaze
de esos que se pintan la cara de te quieros
y que dejan la vida por quererte.

Fui un te quiero armado de fusiles
cargados de te quieros
o quizás de un solo te quiero
pequeño como una granada
que explota con la fuerza de un te quiero colosal
del que se desatan,
con fuerza relámpago y de trueno,
cuarenta y siete millones de te quieros.

Fui un te quiero
que de espaldas al olvido
hubiese cambiado su vida
por que el planeta entero quepa
en el último grito del último te quiero.

Pero ahora te quiero tanto y tan sin formas,
tan sin entender por qué te quiero,
que tendría que contratar una agencia de te quieros
para que me lo expliquen ante un escribano
que me haga firmar un documento
para que de una vez y para siempre
quede asentado en actas que te quiero.

domingo, 25 de mayo de 2008

Narciso
























Los sueños siguen soñando,
las aves entrando en vuelo
y la noche que anochece
sigue soñando esos sueños.

Ya el sol se va confinando,
se va ocultando en sus velos,
se va apagando en el mar
con su azul cristal de fuego.

Y el reflejo de los puntos
blanquecinos de los cielos
con sus líneas van trazando
la leyenda de Perseo,
del León y de Amaltea,
de los Peces y el Carnero.

Y en sombra de la noche
de ese lago tan desierto,
entre mitos y leyendas,
entre espadas de oro negro,
como el sol en cada tarde,
Narciso se va muriendo.

sábado, 3 de mayo de 2008

Entre la bruma



















Si la luna diluye entre la bruma
los rayos de jazmín que deshilaba
y dos pétalos caen sobre la almohada,
sólo resta contar a quien los suma.

Si la vida es un sueño que se muere,
y el mundo, un laberinto sin salida,
la tiniebla es un beso que se olvida
de decirle a la tierra lo que quiere.

¿Cómo aplacar al mar y su latido,
cómo encerrar la edad en un instante,
cómo volver a ser en lo que he sido

sin perder el camino por delante,
si lo único que escapa de la suerte
son los reinos del tiempo y de la muerte?

sábado, 26 de abril de 2008

Una balada de invierno


















A Guille Donato

Suelta el día su voz de despedida
y las sombras que se fueron, pero están,
bailan valses como niebla, en las esquinas
de una vida que no viene, pero va.

La avenida emblanquecida por la luna
mira, oscura, la amargura de la mar
que susurra en la canción que la desnuda
el silencio que adormece la ciudad.

Hojas muertas van cruzando la vereda
y el crepúsculo en la noche de cristal
se hunde como sombra en la alameda
y a sus pies se recuesta a agonizar.

Pasó el verano fugaz

como un rojo atardecer
y el otoño al renacer
el suelo quiso fraguar
y quiso el sol apagar,
poniéndole un velo al cielo
con nubes de terciopelo
oscuras como el carbón
que se desangran al son
de una balada de invierno.

Blues de la luna ardiente

















Al Meñu y a Juliano por ponerle onda y música, respectivamente.


Se incendia la luna
de fuego y alcohol
nostalgias y cosas
borrachas de rock.

Y pasan las horas
se apaga mi voz
¡Qué triste es el cielo
cuando sube el sol!

El bar está solo
y sólo yo estoy
escuchando un blues
que sangra de amor.

Tomando una birra
pensando en los dos
muriendo de a poco
llorando por vos.

viernes, 25 de abril de 2008

Vuelta al pueblo

























I


“¿El río es siempre el mismo o cambia siempre?”
se preguntó una vez el griego frente al río
y el mundo se partió en sus dos mitades
que después se olvidaron de sí mismas.

II

Y ahora
que sólo el olvido puede perdurar,
miro la ciudad
y la veo caer como una gota
en sus redes enredadas de metal,
las redes que ella misma se tejió,
manojos de calles que no van a ningún lado,
hechas de un cemento
que en ningún lugar empieza…

Y es como París, pero más sombría
y es como Venecia, pero llena de camellos.

La calles se tragan mis ojos y mis zapatos,
las gomas de los autos y el sol de febrero
y exhibiendo destellos platinados
montados para siempre sobre ruedas
anda, viene, sube y va.

La ciudad, enredada hasta la axila,
calefaccionada por el pelo
bruñido de una niña.

La ciudad, encerrada en el corpiño
que una puta se destapa
y luego cae al cielo
y es como una suelta de palomas
que se escapan de los pechos más impuros
los únicos que pueden ser reales…

Y pasa un intendente de armadura de almidón,
y naufraga un cibernauta en camisas cuadrillé
y ofertas de cartón en la pantalla…
y el programa en que bailan los gorriones
que se llenan los labios de café
como diciendo un slogan
de esos que parecen muy robados
de una firma que fabrica detergentes.

III

A la hora de la siesta
veo la calle sentado en el cordón de la vereda
y mientras quiebro una ramita entre los dedos
oigo caer desde fondo del olvido
la incierta pregunta que Heráclito repite…
y es un hombre jugando a ser un niño
y las calles son el río
que son otras siempre y nunca cambian,
y el cemento, la materia del olvido.

domingo, 20 de abril de 2008

El gil de la colina


Versión libre de "The fool on the hill" de Paul McCartney para The Beatles (hecha, como es natural, por Arbuto).

Al despuntar
se fue a caminar
con su sonrisa de loco
y la mirada en el mar;


ya nadie sabe su nombre,

ni qué mundo inventará,
ya nadie sabe qué piensa,

pero el gil al clarear

ve la luna bajar
y sus ojos en paz
ven al mundo girar.

Vio al llegar
al monte quizás
el mundo desde la cima
y ya no quiso bajar.

Su vida era solitaria
tan lejos de la ciudad;
y nadie escucha su pena,


pero el gil al clarear

ve la luna bajar

y sus ojos en paz

ven al mundo girar.

Hoy día no habla con nadie
y nadie le quiere hablar;
él sabe lo que ellos piensan,


pero el gil al clarear,

ve la luna bajar

y sus ojos en paz

ven al mundo girar.

Nunca les hizo caso,
los giles son los demás,
pero ellos ya no le importan,


porque el gil al clarear

ve la luna bajar

y sus ojos en paz

ven al mundo girar.

domingo, 30 de marzo de 2008

A través del universo


Traducción octosilábica de Across the universe de John Lennon para The Beatles realizada por Arbuto

Las palabras van cayendo
como lluvia interminable
sobre un vaso de cartón
y se rajan mientras pasan,
deslizándose a lo lejos
a través del universo.

Las lagunas de tristeza
y las olas de alegría
van viajando a la deriva,
cruzando mi mente abierta
poseyéndome y cuidándome.

“Jai Guru Dei Va (1)” Ohm (2)...
Nada cambiará mi mundo...
nada cambiará mi mundo...

Imágenes de luz rota
prestan danzas ante mí
como un millón de ojos
que me llaman tantas veces
a través del universo.

Las ideas serpentean
como un viento bullicioso
por adentro de un buzón,
dando tumbos deslumbrados
mientras se van desplazando
a través del universo.

“Jai Guru Dei Va” Ohm...
Nada cambiará mi mundo...
nada cambiará mi mundo...

Los sonidos de las risas
y los tonos de la tierra
me van rodeando por dentro
de mis visiones abiertas,
incitando e invitándome.

El amor ilimitado
e inmortal da su brilla
por todo mi alrededor
como un millón de soles
que me llaman tantas veces
a través del universo.

“Jai Guru Dei Va” Ohm...
Nada cambiará mi mundo...
nada cambiará mi mundo...

----------------------
(1) Del sánscrito: “Larga vida al gurú Dev
(2) Mantra hindú.
.

Quinetetos desesperados






















Cuando me quema el frío del invierno
la noche en que de tanto madrugar,
como un hierro en la fragua de Vulcano,
como un rayo de luz crepuscular,
amaneció el verano más temprano...

Despierto cuando es tarde para hablar
y callo la verdad que me desmiente
duermo el sueño de un sueño desvelado
cuando me quema el frío nuevamente
del hueco que se ha hundido a mi costado.

El cielo es un relámpago escarlata
y la vida una rosa que agoniza
y se apura mi sombra a no hacer nada
y el cálido susurro de la brisa
que vuelve a descansarme la mirada.

Poesía, que eras luz, verdad y vida
y llamabas las cosas por su nombre
¿Con qué vas a rimar amor ahora,
ahora que me canso de ser hombre
adicto a los espejos y a la hora?

Poesía, se me ha muerto el yo más mío,
he perdido la nostalgia y el pasado
y he caído rendido en el camino
de un destino que va hasta ningún lado
y muere en un vacío repentino.

Al maestro Joaquinete























Joaquinete deslumbra con su lumbre,
alza torres de fuego entre la bruma,
asciende del infierno hasta la cumbre
del palacio del reino de la espuma.

Se entretiene, reniega, se entristece,
dibuja con la pluma una sonrisa,
se adormece en la luna que lo mece
y lo guarda del vicio de la prisa.

Pinta versos al tono de su pinta
ríe y vive, sufre y sangra tinta
se va hilando en los pétalos que corta.

Y alucinado por el whisky y por el vino
esboza algún un guión de Tarantino
con suspiro andaluz de García Lorca.

viernes, 28 de marzo de 2008

Candombe de carnaval












Bajo un metatumulto de mulatas,
condimenta el candombe la milonga
y con bombos, con tachos y con latas,
va cantando la garza que rezonga.

Llega el eco cubano de la conga
del songo, de la rumba y las bachatas
¡que se ponga a bailar el negro tonga!
¡que se oigan los tones de las batas!

¡que empiece la murga y la chamba!
¡que empiece la murga, caramba,
que quiere retemblar toda la arena!

¡que no afloje el tambor de batucada!
¡que despierte la murga acompasada,
al ritmo de la América morena!

miércoles, 12 de marzo de 2008

San Cayetano Godino



























Un tanguito a la memoria de Cayetano Santos Godino


Pobrecito, el petisito,
San Cayetano Godino,
de vela en vela pasaba
iluminando la noche.
Orejudo, chiquilín,
que en la punta de un piolín
amarró sus ilusiones.

Nadie te quiso entender,
ni quererte pudo nadie,
te dejaron destrozado,
relleno de pena y sangre,
con el alma en el cajón
de un clavo desubicado
que un malandra te afanó.

Pobrecito, Cayetano,
pobrecito de verdad,
tan chiquito y orejudo,
y huérfano de ciudad.


Te guardaron en la tumba,
te cortaron la alegría,
respondiste “No es mi culpa,
si la tierra yira y yira”.

Pobrecito, el petisito,
pobrecito y sin mamá
que le diga que lo quiere
y que lo quiera de verdad.


Cuando la noche era fría
la podías calentar
con la petaca curdera
y un fuego del más acá.
Y si ahora aprieta el frío
y un maullidito escuchás
para abrigarlo del sueño
hasta el sol lo acompañás.

Pobrecito, el petisito,
pobrecito de verdad,
tan chiquito y orejudo,
y huérfano de ciudad.

Pobrecito, el petisito,
pobrecito y sin mamá
que le diga que lo quiere
y que lo quiera de verdad.

Lolita




















A la memoria de Nabokov


Me quemás con el frío de la duda,
me encendés con la lágrima del sueño,
me abrigás con la luz que me desnuda,
me mentís que soy tu esclavo y tu dueño,

me cambiás por cualquiera en cualquier lado,
me mirás con la mesa entre los codos,
me ignorás, me dejás enamorado,
me querés como no quisiste a todos.

Me olvidás en tus ojos la mirada,
me cantas tu canción desesperada,
me caes de algún cielo, princesita.

Mi bálsamo de menta, sombra y fuego,
saeta clandestina del dios ciego,
mi paz en el infierno, mi Lolita.

Granada

Granada, luna gitana, cauce oculto de suspiros, bajo sus piedras, el Darro, sobre cielos, zafiros. Anda un gato entre las tejas, los t...