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martes, 1 de julio de 2008

Elogio a un caudradísimo pesado


Tu cuadrado ser, peso al cuadrado,
tu peso pesado, tres pesos pesa.
Pesadez, gordura y pesos besa
tu cuadradismo del peso enamorado.

Los pesos te gustan y eres pesado;
Gordura, en pesado rezo, te reza
la raíz cuadrada de tu rareza
que sólo ve pesos, buen abogado.

Sos tan pesado cual el que taladre,
entre pesos y pesares bien cuadrados,
con palabras, el alma de las cosas.

Da pesos un mal perro que bien ladre,
ser molesto y los muchísimos asados,
las pesadeces que, en ti, son hermosas.

sábado, 3 de mayo de 2008

El polvo de tu gloria















Si de la silicona sos estuche
y del lifting la tabla de planchar,
y, si no te empezás a depilar,
parecés un osito de peluche,

me apiado del mortal aquel que luche
por ganarse la guita que gastás
y del tiempo costoso que tirás
al oído del pobre que te escuche.

No duran para siempre los peinados;
si de las modas se acuerda la historia,
ignora casi siempre a sus ganados.

No sea que, en la tumba, tu memoria
sean dos pechos de plástico enterrados
en el polvo del polvo de tu gloria.

lunes, 14 de abril de 2008

Oda al tren de la alegría





















A Romina Acosta, por bancarme en el verano.

Ay del tren de la alegría
que pulula la ciudad
y que ha visto tantas veces
a Minie y a Spidermán.

Cada día en la avenida
cuando lo veo pasar
y una cumbia me recita
me entran ganas de llorar.

Pobrecito del trencito
que por el tránsito va
esparciendo teletubies
por toda la peatonal.

¿Quién sabe en nuestro futuro
qué héroes ostentará?
Entre todos yo señalo
mi adhesión a Supermán.

Se murmura que al momento
Winie Puh será papá,
y hasta dicen que su hijo
digno hijo de Puh será.

domingo, 30 de marzo de 2008

El rocker



























Cuento aquí, del rocker, alharacas

con que se cambia el rock por numeracos;

su cara seca cuenta los morlacos

de sus copas que llena con petacas.


Se cura con alcohol de las resacas

y escupe frases hechas por guanacos

su casa templo es de los vinacos

más aun que el dios Baco y sus bellacas.


Él cumple con las cuotas financistas;

y, por ser exiliado de laburos,

saca discos con ecos panfletistas.


A juzgar por sus trajes tan oscuros,

más hacen por su fama los modistas,

que por el duro rock, rosqueros duros.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Descubre el poeta los misterios de cierto río que nació de su interior (de un modo u otro)

















A María Julia Alsogaray


Del interior dos amigos
despedí ayer fatigado:
“Chau morocho, chau morocho...”
se los tragó el escusado .

Salieron de mis adentros,
los di a luz y, ya bajando,
por el retrete hasta el Plata,
por ti se fueron nadando,

Riachuelo, triste riachuelo,
porteño Sena apestado,
oro verde de las moscas,
asesino de pescados,

Vomitas peste al mar dulce,
transportista envenenado,
ya no eres frescor del pueblo,
sino colon del Estado.

Si algún forastero se hunde,
gozoso, en tu rostro manso,
altanero y confianzudo,
lo intoxicas por osado.

Y si una dama se arrima,
sin el pulmón abrochado,
en su nariz los jazmines
serán perdido pasado.

Y las moscas que ha un tiempo
hacia ti se iban volando
con tu aliento insecticida
al viento las vas bajando.

“¿Riachuelo, triste riachuelo,
–le dije cual triste bardo–
qué género de sirenas
imitan de tu agua el canto?”

Él se paró tan mugriento
que al enaltecer los brazos
despidió tal pestilencia
que el sol cayó desmayado

y abrió la Boca de modo
que aliento tan enviciado
alentó en la bombonera
sin dejar uno parado.

Cuando por fin soltó palabra,
estaba yo hospitalizado
por lo que envió su respuesta
por sobre certificado:

“Refrescándose en mi vientre,
ayer sirenas cantaban;
por chapuzones hoy cantan
mil sirenas de ambulancia.

Las niñas daban sus cuerpos
a mis aguas con confianza,
hoy me mojan sus mojones
y sus meos se me estancan.

Y a las viejas lavanderas
cuyas prendas yo blanqueaba,
agudo cáncer de olfato,
les provoca mis oleadas.

Y las ninfas que jugaban
eufóricas en mi panza
hoy defecan sus problemas
y por tubos me los mandan”.

Con canto de sirena

Ya no vengas con canto de sirena
a decirte una huérfana de luna,
ni digas que fue sólo la fortuna
quien colmó con tu miel a mi colmena.

Ni trémula te pone, ni me apena
que fuera aquella noche inoportuna,
ni creas que te amé como a ninguna;
ni yo soy Dios, ni vos, mi Magdalena.

Si dejaste el pasado en el pasado,
no me pases la cuenta del pecado,
ni nieves mi verano cuando invernas.

Sólo quise escribirte un mejor verso
y buscar con la boca el universo
del cielo de la boca de tus piernas.

sábado, 1 de marzo de 2008

Bóteme con confianza




















Yo nací de mi madre por el culo
del mundo que se caga en todo y todos;
narco-corcho soy y me creo chulo;
date vuelta y te cojo por los codos.

Sonrío con colmillos de vampiro,
vendo merca, la prohíbo y me postulo,
soy más capo, capando, que De Niro
y menos recto que, en el recto, un rulo.

Soy chorizo que se vende por un voto;
del Chicago bonaerense, y Crotto,
soy cabeza de la pija del alcalde.

Me empapelo el verde orto con biyuya
canosa –gentileza de mi yuta–,
señores, vótenme. Eduardo Duhalde.

Benedicto, Malerecto XV
























De Benedicto escribo la presente,
sin más motivo que cantar su fama
de un hombre que Dios ama
y esparcirla hasta el quinto continente
de un mundo que lo adora y que lo aclama:

El santísimo Ratzinger y excelso,
sabio anciano de bárbara nevada,
ya por su estocada,
al converso confunde con Luzbelso
y al moro, con morcilla y ensalada.

La injusticia lo pone muy histlérico
(ya desde joven de ese cáliz bebe,);
y, al mirar a la plebe,
si, en la paz, no halla paz, se pone bélico
con un nazionalismo que conmueve;

Y tan sensible es que lo entristece
saber que, hoy en día, aún hay desventuras,
y con miras futuras
le alegra dar fin –si es que pudiese–
a la pobreza, al judaísmo, a su amargura.

Este Papa le ganó al Diablo la guerra
que, al verlo, dormir quiso el sueño eterno
en su modesto averno.
¿Con tal santo imperando nuestra tierra,
a quién le asustará su manso infierno?

Por piadoso, por longevo y enrollado
lo nombró el Vaticano San Pío “Nono”
y trocó al hombre en mono
y creyó que era Israel, muy extasiado,
de Auschwitz sucursal fiel a su trono.

Granada

Granada, luna gitana, cauce oculto de suspiros, bajo sus piedras, el Darro, sobre cielos, zafiros. Anda un gato entre las tejas, los t...