Derecho a la tristeza

Hoy exijo mi derecho a la tristeza
sin ruido ni retórica
sin el consuelo de los abogados,
ni de los patos azules
ni de los catedráticos de la ética postmoderna

Hoy quiero ejercer mi derecho
de fusilar al planeta
con cartuchos de silencio
y vomitarle a mis zapatos mientras camino
el monstruoso grito se me cruza en la garganta
y apretar la tecla secreta
que apaga el foco de la luna.

Mañana será otro día,
por supuesto,
quizás mañana
otro sea el cantar,
pero hoy aún no es mañana.

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