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Mostrando entradas de 2008

Pebeta porteña

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Pebeta cantame tu tango porteño,
cantá con tu canto la noche y el sol
que siento en tu canto el canto de un sueño
que sueño contento si pienso en tu amor.

Porteña querida, pebeta de mi alma
ya siento que clama tu voz de gorrión
que siento que canta la luz que me ama
del sueño que sueño, soñando con vos.

Pebeta porteña, arrabal en flor,
mi vida y mi muerte, en tu bandoneón,
ya tus labios rojos, puñal de cantor,
abrieron mi pecho con una canción.

Tu canto altanero que tanto recita
tu boca en un sueño rubí de cantor.
Tu canto te sueña, tu voz me lastima,
me cierra la puerta de tu corazón.

Pebeta porteña quebraste mi alma,
quemaste tu leña en mi corazón.
Tu boca te sueña, tu canto me llama,
tus ojos son señas de mi perdición.

Ya siento que mi alma se tiñe de encanto
Al ver a esa rosa, oculta en tu voz
que quiere quererme y no quiere tanto
Teñir con su rosa la boca que doy.

Pebeta del barrio, porteña querida,
tu boca es mi vida y tu canto es mi amor.
Escondo mi anhelo en tu voz herida,
tu canto cansado y mortal de g…

El cornovalito II

Capítulo inaugural de la segunda parte vuestra narración preferida que se llamará “Cornovalito II o el Dr. Chihuahua ataca de nuevo”

Sabido es que cuando el Cholo murió, llegó al igual que cualquier otro, al cielo de verdad, lugar bastante más copado que el proyectado por Nuestra Santísima Santidad Ensantizada. A la deriva estaba nuestro héroe por las celestiales autopistas, hasta que, en uno de esos angustiosos días en que el Cholo había caminado por entre las aguas, cosa común entre los mesopotámicos, sucedió que al cielo mismo le salió una verruga. Mirolo el Cholo con honda compasión y le dijo con acento gongorino:

–Oh triste cielo, saber debes que una verruga en tu velo ha florecido.

–Obvio, nene, los cielos somos así –respondió el cielo.

Decir éste que fue interrumpido por un hecho de lo más curioso, y éste fue el de ver el Cholo aproximársele un simpático ángel peronista que no le dijo sino los versos que aquí se transcriben:

–De esta causa yo rezongo, y mirá como te pongo –al tiempo…

Arbuto lee en "Descartes"

Los presentes videos fueron grabados por Candelaria Barbeira o Candu, para los amigos. A Candu me une tanto el compañerismo como el respeto de saberla una de las más grandes profetas del nacimiento de mi perro Ruffo. Por ella pudieron ser estos videos y a ella van dedicados.

"Descartes" es un encuentro (más o menos) mensual que se realiza en Mar del Plata destinado a reunir gente dispuesta a leer y/u oir literatura (mayoritariamente, son estudiantes de letras aunque dichos eventos son absolutamente abierto al público general). Iniciado por la Doctora Marcela Romano y celebrado ahora por la secretaría de Cultura de la Municipalidad de General Pueyrredón, "Descartes" se realiza en el bar "Dickens" bajo la organización de Daniel Nimes y José Mayor, leonino que hoy 22 de agosto cumplió 28 años.

En la primera ronda de "Descartes" Arbuto leyó algunas de sus sátiras:



En la segunda ronda, dispuesto a remediar el olvido respecto de los tercetos del último …

La promesa

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Han vuelto del pasado
mis viejas primaveras...
ya ves, guitarra vieja,
y el mundo sigue en pie
como un rayo de luna
cruzando la barriada,
como una madrugada
sin mate ya y sin fe.

Y no habrá sol que pueda
con tanto invierno helado
si el fuego del pasado
se queda ya sin luz
con tu puñal de adioses
los sueños me arrancaste
del cielo que pintaste
con tu promesa azul,

la promesa de amor
de aquella noche oscura
cuando por la cintura
te quise yo abrazar.
Dijiste que el cariño
eterno me jurabas
mientras que comenzaba
tu barco ya a zarpar.

Fantasmas mortecinos
y sombras encrespadas
se trepan por las alas
de mi desilusión
y apagan, inclementes,
las luces de mi alma
como la vieja arpa
su do-re-mi-fa-sol.

Y no habrá sol que pueda
con tanto invierno helado
si el fuego del pasado
se queda ya sin luz
con tu puñal de adioses
los sueños me arrancaste
del cielo que pintaste
con tu promesa azul,

la promesa de amor
de aquella noche oscura
cuando por la cintura
te quise yo abrazar.
Dijiste que el cariño
eterno me jurabas
mientras que comenzaba
tu barc…

Elogio a un caudradísimo pesado

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Tu cuadrado ser, peso al cuadrado,
tu peso pesado, tres pesos pesa.
Pesadez, gordura y pesos besa
tu cuadradismo del peso enamorado.

Los pesos te gustan y eres pesado;
Gordura, en pesado rezo, te reza
la raíz cuadrada de tu rareza
que sólo ve pesos, buen abogado.

Sos tan pesado cual el que taladre,
entre pesos y pesares bien cuadrados,
con palabras, el alma de las cosas.

Da pesos un mal perro que bien ladre,
ser molesto y los muchísimos asados,
las pesadeces que, en ti, son hermosas.

¡Ahora Arbuto también es guionista de comics!!!

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Esta es la portada. El dibujo pertenece a Lautaro Martín a cuyo talento me han unido el azar y el placer de ser su guionista. Esta es la portada de un comic que estamos haciendo juntos.
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Virginia

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A Facundo E. Giménez, quien hace unos años condescendió amablemente a escribir este cuento conmigo.

Sus ojos se ahogaban en el negro torbellino del café. El bar era un bar pero era tantas otras cosas: era un café con dos terrones de sal de margarita con pétalos pares, era una, eran dos colillas de cigarrillo aplastándose contra los ceniceros, sus mesas eran cuadrúpedas fieras indómitas y sus peldaños eran los años de una escala al vacío, lleno de nada enamorada y pasto y flores, un sauce, un río. ¿Porqué estaba mal? ¿Quién era? ¿Porqué nacían de la cristalina laguna de sus ojos esos hilos de lágrimas manchadas del negro del rimel? Hola, ¿Cómo te llamás? Virginia ¿Estás bien? Sí, gracias. ¿Querés hablar? No, estoy bien, solamente quiero estar un rato sola.

Y después, nada. Los días pasaron entre camisas, maletines, lapiceras robadas de congresos, tibias brisas que subían y subían, y vinos manchados de tango, caminando de acá para allá, tal vez olvidando, quién sabe, a la triste mujer del…

Narciso

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Los sueños siguen soñando,
las aves entrando en vuelo
y la noche que anochece
sigue soñando esos sueños.

Ya el sol se va confinando,
se va ocultando en sus velos,
se va apagando en el mar
con su azul cristal de fuego.

Y el reflejo de los puntos
blanquecinos de los cielos
con sus líneas van trazando
la leyenda de Perseo,
del León y de Amaltea,
de los Peces y el Carnero.

Y en sombra de la noche
de ese lago tan desierto,
entre mitos y leyendas,
entre espadas de oro negro,
como el sol en cada tarde,
Narciso se va muriendo.

Capítulo especial de “El cornovalito”

Donde se narran los simpáticos sucesos que acaecieron al tatarabuelo del Cholo y que dieron lugar a las rivalidades entre dos familias de bien

Un suceso de particular relevancia a sus propósitos es, sin embargo, detallado por un historiador. Se trata de Amílcar Pueyrredón quien en su "Historia de la Argentina y otras pelotudeces que nunca terminan de explicarnos por qué seguimos viviendo en un país de mierda cuando podríamos ser potencia mundial y cagarnos a tiros con los turcos como cualquier otro país civilizado" narró el dicho suceso, el cual estoy haciendo un poco de tiempo antes de detallar. Concluido el tiempo previamente mencionado, me urge señalar que se trata de un fragmento dónde se define a el Chulo Carliuchi como un hombre sencillo del campo a quien le tocó en suerte ser mazorquero del mismísimo Restaurador de las leyes, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, primer federal, terror del unitario, de-jey de "Sobremonte" e ilustre defensor de los usos …

Entre la bruma

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Si la luna diluye entre la bruma
los rayos de jazmín que deshilaba
y dos pétalos caen sobre la almohada,
sólo resta contar a quien los suma.

Si la vida es un sueño que se muere,
y el mundo, un laberinto sin salida,
la tiniebla es un beso que se olvida
de decirle a la tierra lo que quiere.

¿Cómo aplacar al mar y su latido,
cómo encerrar la edad en un instante,
cómo volver a ser en lo que he sido

sin perder el camino por delante,
si lo único que escapa de la suerte
son los reinos del tiempo y de la muerte?

El polvo de tu gloria

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Si de la silicona sos estuche
y del lifting la tabla de planchar,
y, si no te empezás a depilar,
parecés un osito de peluche,

me apiado del mortal aquel que luche
por ganarse la guita que gastás
y del tiempo costoso que tirás
al oído del pobre que te escuche.

No duran para siempre los peinados;
si de las modas se acuerda la historia,
ignora casi siempre a sus ganados.

No sea que, en la tumba, tu memoria
sean dos pechos de plástico enterrados
en el polvo del polvo de tu gloria.

Esperando el verde cielo

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Rodolfo Gutiérrez, sujeto de erudición incuestionable en el estudio astronómico, esperaba vanamente que el cielo se vuelva verde, porque, después de todo ¿quién puede descansar en paz, sabiéndose ajeno a un hecho tan majestuoso?

Infatigable como era, Gutiérrez pasaba largas horas contemplando el aspecto del cielo por el cual desfilaba una infinita gama de colores, tonos y brillos, de los cuales ninguno se aproximaba siquiera al verde. De este modo, vio el firmamento vestido de celeste, de azul marino casi negro, de blanco, de anaranjado, de violeta y hasta de rojizo, pero jamás de verde. Daba pena verlo cada mañana, compando minuciosamente los tonos de varias fotos y films que él mismo le había tomado al cielo, deseoso de encontrar en ellas el deseado color verdoso.

Cada tanto, visitaba los bares contenedores de ebrios parroquianos, con el desesperado fin de que alguno de ellos descubra, aunque más no fuera, el verde resultante de la yuxtaposición del amarillo de la foto del amanecer de…

Una balada de invierno

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A Guille Donato

Suelta el día su voz de despedida
y las sombras que se fueron, pero están,
bailan valses como niebla, en las esquinas
de una vida que no viene, pero va.

La avenida emblanquecida por la luna
mira, oscura, la amargura de la mar
que susurra en la canción que la desnuda
el silencio que adormece la ciudad.

Hojas muertas van cruzando la vereda
y el crepúsculo en la noche de cristal
se hunde como sombra en la alameda
y a sus pies se recuesta a agonizar.

Pasó el verano fugaz
como un rojo atardecer
y el otoño al renacer
el suelo quiso fraguar
y quiso el sol apagar,
poniéndole un velo al cielo
con nubes de terciopelo
oscuras como el carbón
que se desangran al son
de una balada de invierno.

Blues de la luna ardiente

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Al Meñu y a Juliano por ponerle onda y música, respectivamente.

Se incendia la luna
de fuego y alcohol
nostalgias y cosas
borrachas de rock.

Y pasan las horas
se apaga mi voz
¡Qué triste es el cielo
cuando sube el sol!

El bar está solo
y sólo yo estoy
escuchando un blues
que sangra de amor.

Tomando una birra
pensando en los dos
muriendo de a poco
llorando por vos.

Vuelta al pueblo

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I

“¿El río es siempre el mismo o cambia siempre?”
se preguntó una vez el griego frente al río
y el mundo se partió en sus dos mitades
que después se olvidaron de sí mismas.

II

Y ahora
que sólo el olvido puede perdurar,
miro la ciudad
y la veo caer como una gota
en sus redes enredadas de metal,
las redes que ella misma se tejió,
manojos de calles que no van a ningún lado,
hechas de un cemento
que en ningún lugar empieza…

Y es como París, pero más sombría
y es como Venecia, pero llena de camellos.

La calles se tragan mis ojos y mis zapatos,
las gomas de los autos y el sol de febrero
y exhibiendo destellos platinados
montados para siempre sobre ruedas
anda, viene, sube y va.

La ciudad, enredada hasta la axila,
calefaccionada por el pelo
bruñido de una niña.

La ciudad, encerrada en el corpiño
que una puta se destapa
y luego cae al cielo
y es como una suelta de palomas
que se escapan de los pechos más impuros
los únicos que pueden ser reales…

Y pasa un intendente de armadura de almidón,
y naufraga un cibernauta en camisa…

El gil de la colina

Versión libre de "The fool on the hill" de Paul McCartney para The Beatles (hecha, como es natural, por Arbuto).

Al despuntar
se fue a caminar
con su sonrisa de loco
y la mirada en el mar;

ya nadie sabe su nombre,
ni qué mundo inventará,
ya nadie sabe qué piensa,

pero el gil al clarear

ve la luna bajar
y sus ojos en paz
ven al mundo girar.

Vio al llegar
al monte quizás
el mundo desde la cima
y ya no quiso bajar.

Su vida era solitaria
tan lejos de la ciudad;
y nadie escucha su pena,

pero el gil al clarear
ve la luna bajar
y sus ojos en paz
ven al mundo girar.

Hoy día no habla con nadie
y nadie le quiere hablar;
él sabe lo que ellos piensan,

pero el gil al clarear,
ve la luna bajar
y sus ojos en paz
ven al mundo girar.

Nunca les hizo caso,
los giles son los demás,
pero ellos ya no le importan,

porque el gil al clarear
ve la luna bajar
y sus ojos en paz
ven al mundo girar.

El hombre y la muerte

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A Franchu Raimondo, por ayudarme a estrenarla

Personajes:
HOMBRE, especie similar al cíclope pero de inferior estatura y con dos ojos.MUERTE, personificación de una abstracción que representa la cesación o término de la vida.ACTO ÚNICOEscena única(Hombre, solo. En cualquier parte)HOMBRE:(al público) Heme aquí desfalleciente
agonizando mi vida
tan larga y tan dolorida
y a la espera de la muerte. (entra Muerte)
MUERTE:(a Hombre)Nunca más has de esperarme
porque a tu puerta llegué
a decirte lo que sé
y te conviene escucharme.
HOMBRE: (a Muerte)¿Nunca más veré la luna
ni la sombra que descose
el cielo claro del día,
desvistiendo sus colores?
MUERTE:Al contrario, amigo mío,
tu vida será la noche.
HOMBRE:¿Es usted la muerte mía?
MUERTE:(irónica) No, soy el “Cholo” Simeone.
HOMBRE: No me gusta la ironía.
MUERTE:Entonces no me interrogue
tamaña pelotudez
que el tiempo…

"VORTICVS" (una banda loberense con la re-onda)

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Una banda de rock que ensaya, una leyenda que renace

Voz:Lautaro Godoy Chaparro
Primera guirarra:Santiago Domínguez
Segunda guitarra:Andrés Figueiredo
Bajo: Martín Mercado
Batería:Cobil Elizaicín
Manager: el Cardio

Y ahora... chupate esta mandarina...


.


















De izquierda a derecha: Martín, Cobil, Andrés, el Cardio, Lautaro y Santiago
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Oda al tren de la alegría

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A Romina Acosta, por bancarme en el verano.

Ay del tren de la alegría
que pulula la ciudad
y que ha visto tantas veces
a Minie y a Spidermán.

Cada día en la avenida
cuando lo veo pasar
y una cumbia me recita
me entran ganas de llorar.

Pobrecito del trencito
que por el tránsito va
esparciendo teletubies
por toda la peatonal.

¿Quién sabe en nuestro futuro
qué héroes ostentará?
Entre todos yo señalo
mi adhesión a Supermán.

Se murmura que al momento
Winie Puh será papá,
y hasta dicen que su hijo
digno hijo de Puh será.

Unas pocas palabras sobre la identidad latinoamericana

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Es hora ya de re-pensar en Nuestra América. Las fronteras nacionales han servido para separar a las naciones europeas, porque son innecesarias. En la mayoría de los casos no hay mejor frontera que el idioma porque ‘la lengua es compañera del imperio’ (decía Nebrija) y resistencia de su cultura (agrego yo). A lo sumo, los Países Vascos, por dar un ejemplo, constituyen auténticas y delimitadas naciones (aunque carezcan de fronteras nacionales propias), porque guardan en su impermeable lengua el profundo sentido de su identidad. Mientras conserven su idioma, el alcanzar su legítima independencia será sólo cuestión de tiempo.

En Nuestra América la lengua no separa nada. Aquí las fronteras culturales son difusas y muchos límites hallan su razón de ser en los caminos que trazaron los colonialistas por meras cuestiones geográfico-económico-gubernamenetales, en desmedro de los límites culturales precolombinos. Estas cuestiones han perjudicado enormemente el reconocimiento de la identidad nacio…

A través del universo

Traducción octosilábica de Across the universe de John Lennon para The Beatles realizada por Arbuto

Las palabras van cayendo
como lluvia interminable
sobre un vaso de cartón
y se rajan mientras pasan,
deslizándose a lo lejos
a través del universo.

Las lagunas de tristeza
y las olas de alegría
van viajando a la deriva,
cruzando mi mente abierta
poseyéndome y cuidándome.

“Jai Guru Dei Va (1)” Ohm (2)...
Nada cambiará mi mundo...
nada cambiará mi mundo...

Imágenes de luz rota
prestan danzas ante mí
como un millón de ojos
que me llaman tantas veces
a través del universo.

Las ideas serpentean
como un viento bullicioso
por adentro de un buzón,
dando tumbos deslumbrados
mientras se van desplazando
a través del universo.

“Jai Guru Dei Va” Ohm...
Nada cambiará mi mundo...
nada cambiará mi mundo...

Los sonidos de las risas
y los tonos de la tierra
me van rodeando por dentro
de mis visiones abiertas,
incitando e invitándome.

El amor ilimitado
e inmortal da su brilla
por todo mi alrededor
como un millón de soles
que me llaman tantas …

Saga a Ruffo

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A Ruffo, el perrito más glamouroso del Mercosur

INegros manto de ternura
con colmillos de clavel,
rojos ojos que me queman,
alma templada de Zen,
oreja copiosa en lana,
pies fornidos de correr,
dulce y candombero cánido,
que en la noche no se ve,
sos bombón de chocolate,
trozo “doggie” de café.II
Dulce pelo de esponjosa textura,
ojos quemantes de ardiente fuego,
mirada de cristal severa luego
de ver pasar un auto, tu negrura.Ladrido de plata, pose de hierro,
la sombra de tu sombra no te encuentra:
se va cuando llegás; cuando te vas, entra
tu vida perreada, vida de perro.Tu olfateado hocico olfateadero
olfatea el “off” contra mosquitos,
destroza los trozos de tus trocitos,bebe bebidas de tu bebedero.
pero, son sus orejotas, perrito,
orejas de orejisimo infinito.

III
Perro, cual Sansón, fuerte es tu brilloso pelo,
de pulgas y de liendres, la más negra ribera;
naufraga en tu esplendor aquel sedoso velo
de raftas que florecen en tu gran cabellera.Sobrevuelas los cielos, aleteando orejas,
¡Pegaso encanizado de la vo…

El rocker

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Cuento aquí, del rocker, alharacas
con que se cambia el rock por numeracos;
su cara seca cuenta los morlacos
de sus copas que llena con petacas.

Se cura con alcohol de las resacas
y escupe frases hechas por guanacos
su casa templo es de los vinacos
más aun que el dios Baco y sus bellacas.

Él cumple con las cuotas financistas;
y, por ser exiliado de laburos,
saca discos con ecos panfletistas.

A juzgar por sus trajes tan oscuros,
más hacen por su fama los modistas,
que por el duro rock, rosqueros duros.

Quinetetos desesperados

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Cuando me quema el frío del invierno
la noche en que de tanto madrugar,
como un hierro en la fragua de Vulcano,
como un rayo de luz crepuscular,
amaneció el verano más temprano...Despierto cuando es tarde para hablar
y callo la verdad que me desmiente
duermo el sueño de un sueño desvelado
cuando me quema el frío nuevamente
del hueco que se ha hundido a mi costado.El cielo es un relámpago escarlata
y la vida una rosa que agoniza
y se apura mi sombra a no hacer nada
y el cálido susurro de la brisa
que vuelve a descansarme la mirada.Poesía, que eras luz, verdad y vida
y llamabas las cosas por su nombre
¿Con qué vas a rimar amor ahora,
ahora que me canso de ser hombre
adicto a los espejos y a la hora?Poesía, se me ha muerto el yo más mío,
he perdido la nostalgia y el pasado
y he caído rendido en el camino
de un destino que va hasta ningún lado
y muere en un vacío repentino.

Al maestro Joaquinete

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Joaquinete deslumbra con su lumbre,
alza torres de fuego entre la bruma,
asciende del infierno hasta la cumbre
del palacio del reino de la espuma.Se entretiene, reniega, se entristece,
dibuja con la pluma una sonrisa,
se adormece en la luna que lo mece
y lo guarda del vicio de la prisa.Pinta versos al tono de su pinta
ríe y vive, sufre y sangra tinta
se va hilando en los pétalos que corta.Y alucinado por el whisky y por el vino
esboza algún un guión de Tarantino
con suspiro andaluz de García Lorca.

Candombe de carnaval

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Bajo un metatumulto de mulatas,
condimenta el candombe la milonga
y con bombos, con tachos y con latas,
va cantando la garza que rezonga.
Llega el eco cubano de la conga
del songo, de la rumba y las bachatas
¡que se ponga a bailar el negro tonga!
¡que se oigan los tones de las batas!
¡que empiece la murga y la chamba!
¡que empiece la murga, caramba,
que quiere retemblar toda la arena!
¡que no afloje el tambor de batucada!
¡que despierte la murga acompasada,
al ritmo de la América morena!

San Cayetano Godino

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Un tanguito a la memoria de Cayetano Santos Godino

Pobrecito, el petisito,
San Cayetano Godino,
de vela en vela pasaba
iluminando la noche.
Orejudo, chiquilín,
que en la punta de un piolín
amarró sus ilusiones.

Nadie te quiso entender,
ni quererte pudo nadie,
te dejaron destrozado,
relleno de pena y sangre,
con el alma en el cajón
de un clavo desubicado
que un malandra te afanó.

Pobrecito, Cayetano,
pobrecito de verdad,
tan chiquito y orejudo,
y huérfano de ciudad.


Te guardaron en la tumba,
te cortaron la alegría,
respondiste “No es mi culpa,
si la tierra yira y yira”.

Pobrecito, el petisito,
pobrecito y sin mamá
que le diga que lo quiere
y que lo quiera de verdad.


Cuando la noche era fría
la podías calentar
con la petaca curdera
y un fuego del más acá.
Y si ahora aprieta el frío
y un maullidito escuchás
para abrigarlo del sueño
hasta el sol lo acompañás.

Pobrecito, el petisito,
pobrecito de verdad,
tan chiquito y orejudo,
y huérfano de ciudad.

Pobrecito, el petisito,
pobrecito y sin mamá
que le diga que lo quiere
y que lo qu…

Fábula de Narciso

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Si no encuentran los acentos,
busquenlós en otros cuentos.


“Estoy harto de que absolutamente
todo lo que use me quede bien,
de que me copien alevosamente
de que me veneren los que me ven.

Muéranse de la envidia, soy Narciso,
el más lindo y más humilde señor,
y aunque todos me amen es preciso
que no me odien por ser el mejor.

¿Espejito quien es el más bonito
–le indagó Narciso al vivaz espejo–
tan bonito que lo miro y deliro?”.

“Eres tú –le respondió el espejito–.
y eres lindo por ser mi reflejo”.
Narciso esa noche se pegó un tiro.

Lolita

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A la memoria de Nabokov

Me quemás con el frío de la duda,
me encendés con la lágrima del sueño,
me abrigás con la luz que me desnuda,
me mentís que soy tu esclavo y tu dueño,

me cambiás por cualquiera en cualquier lado,
me mirás con la mesa entre los codos,
me ignorás, me dejás enamorado,
me querés como no quisiste a todos.

Me olvidás en tus ojos la mirada,
me cantas tu canción desesperada,
me caes de algún cielo, princesita.

Mi bálsamo de menta, sombra y fuego,
saeta clandestina del dios ciego,
mi paz en el infierno, mi Lolita.

Descubre el poeta los misterios de cierto río que nació de su interior (de un modo u otro)

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A María Julia Alsogaray

Del interior dos amigos
despedí ayer fatigado:
“Chau morocho, chau morocho...”
se los tragó el escusado .

Salieron de mis adentros,
los di a luz y, ya bajando,
por el retrete hasta el Plata,
por ti se fueron nadando,

Riachuelo, triste riachuelo,
porteño Sena apestado,
oro verde de las moscas,
asesino de pescados,

Vomitas peste al mar dulce,
transportista envenenado,
ya no eres frescor del pueblo,
sino colon del Estado.

Si algún forastero se hunde,
gozoso, en tu rostro manso,
altanero y confianzudo,
lo intoxicas por osado.

Y si una dama se arrima,
sin el pulmón abrochado,
en su nariz los jazmines
serán perdido pasado.

Y las moscas que ha un tiempo
hacia ti se iban volando
con tu aliento insecticida
al viento las vas bajando.

“¿Riachuelo, triste riachuelo,
–le dije cual triste bardo–
qué género de sirenas
imitan de tu agua el canto?”

Él se paró tan mugriento
que al enaltecer los brazos
despidió tal pestilencia
que el sol cayó desmayado

y abrió la Boca de modo
que aliento tan enviciado
alentó en la bom…

Con canto de sirena

Ya no vengas con canto de sirena
a decirte una huérfana de luna,
ni digas que fue sólo la fortuna
quien colmó con tu miel a mi colmena.

Ni trémula te pone, ni me apena
que fuera aquella noche inoportuna,
ni creas que te amé como a ninguna;
ni yo soy Dios, ni vos, mi Magdalena.

Si dejaste el pasado en el pasado,
no me pases la cuenta del pecado,
ni nieves mi verano cuando invernas.

Sólo quise escribirte un mejor verso
y buscar con la boca el universo
del cielo de la boca de tus piernas.

La verdad sobre la trágica muerte de Ana Aldana Villamediana

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Te lleno con mi aliento
y vas tomando la forma de una mujer,
pero seguís fría,
pero seguís mía,
escondida en un cajón,
pero sos mía...
Te hicieron para cualquiera
pero sos mía...
sos mi muñequita.
Tu boca
parece querer decirme algo...
¡Oh! Y en tu boca nace el silencio.
Tu etéreo cuerpo brillante como el sol
y tus rozados en insípidos pechos
son sólo míos... ¡Míos y de nadie más!
Recuerdo cuando estábamos solos...
yo moría y vos nacías.
y luego morías, cuando yo resucitaba.


¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con su asesinato? Comenzaré por decir que no recuerdo el día que la conocí, que la elegí. Sólo recuerdo que era una pluma y que desde ese día fue sólo mía. Tampoco recuerdo porque le fui infiel, pero lo hice, la traicioné, la cambié. No podía ni imaginarme que esto iba a terminar como terminó. Con su cuerpo frágil sobre la cama, vacío. ¡Ay! Ana Aldana, que ingrato fui. Como iba yo a sospechar lo que iba a hacer. ¿Cómo pude matarte?

No sé cuando, pero te vi, oculta tras ese plástico cr…

El cornovalito

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Una historia de amor donde Cupido se disfraza de “ce-hache”



Capítulo 1: Dónde se transcribe el verdadero Génesis que el pueblo judío ha ocultado del cristiano para poder jactarse de que existe por lo menos un libro que este último no les ha robado

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, no había ni cielo, ni tierra. El mundo era un desierto físico y conceptual.

Dios, quien posee vida eterna, después de pasar una eternidad y media peinando su larga barba y teniendo pensamientos eróticos con Afrodita (entre otras acciones intrascendentes), decidió hacer algo para justificar su lujoso guardarropa y, de paso, ganarle las elecciones de “Mr. Deidad” a Zeus, a Alá y a Woody Allen. Entonces creó una obra de títeres:

El primer día pintó el techo de su cuarto de azul y celeste, y el suelo, de beige (o, mejor dicho, mandó a pintar). Luego, prendió un foco al flamante grito de “Hágase la luz ¡Carajo! Que no veo un corno”. Vio que la luz era buena pues gracias a ella, encontró lo que…