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La lanza de fuego

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Con el poncho colorado
entre las lanzas riojanas
peleando en la montonera
un gaucho va haciendo Patria.


Eran sus ojos las chispas que ponen luz a la aurora,
su pelo revuelto eran llamas de ébano negro
y el sol brillaba en sus botas.
Bailaba su poncho y ardía en su facón una luz valerosa
y hasta de fuego era el caballo
de Juan Facundo Quiroga.

La cortesana indomada

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PERSONAJES
GUSTAVO ZELÓTIPO, cortesano.
ADRIANA MACRIS, mujer de Zelótipo.
FORMOSO, cortesano enamorado de Macris.
LÉPIDO, bufón de Zelótipo, marido de Medea.
MEDEA, criada de Macris.

PRÓLOGO
LÉPIDO:(al público) Aquí me pongo a contar
alegrías y desdichas
que no valen ni tres fichas
pero yo las canto igual
con un verso desigual
pues antes no han sido dichas.
Pido a los santos del cielo
que prendan los reflectores
que aquí llegan los actores
que esté acto empezarán.
Con el que mira el pacto harán
de respetar los factores
que a este acto tan moderno
hacen sonarlo algo viejo
mas más que viejo, es añejo,
pues mejoró con los años
sin secarse los empaños
de las rimas que manejo.
Que se vaya ya el que sobra,
pues ya comienza la obra.

Telón.
ACTO PRIMERO
Escena I (Formoso, en su cuarto. Allí, hay una pintura de la boda de Adriana y Zelótipo, en la cual Formoso añadió del lado de Adriana una fotografía de él. Su foto y la pintura de ella están encerradas con un corazón trazando con un lápiz labial rojo; …

Derecho a la tristeza

Hoy exijo mi derecho a la tristeza
sin ruido ni retórica
sin el consuelo de los abogados,
ni de los patos azules
ni de los catedráticos de la ética postmoderna

Hoy quiero ejercer mi derecho
de fusilar al planeta
con cartuchos de silencio
y vomitarle a mis zapatos mientras camino
el monstruoso grito se me cruza en la garganta
y apretar la tecla secreta
que apaga el foco de la luna.

Mañana será otro día,
por supuesto,
quizás mañana
otro sea el cantar,
pero hoy aún no es mañana.

Tercer festival de "POESÍA, DE ACÁ"

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Sábado 21 de noviembre17 hs. Mesa de lecturaJorge Chiesa Augusto Mónaco Walter Viegas (Buenos Aires)18 hs. Presentación del libro Fuga,de Evangelina Aguilera19 hs. Mesa de lecturaEliana Belén Charlie Serra Valentino Cappelloni 20 hs. TRIPLE PRESENTACIÓN DE NUEVOS TÍTULOS DE DÁRSENA3La dicha refinada, de Carlos Ríos. Porfía, de Gastón Malgieri. Maldita equis, de Fabián Iriarte. 21 hs. Cena ChestertonDomingo 22 de noviembre17 hs. Mesa de lecturaVíctor Clementi Jorge Núñez Diego Romero Joaquín Correa 18 hs. Mesa de lecturaNicolás Pedretti Diego Paieta Pablo Salido 19 hs. Mesa de lecturaEmiliano Aldegani Fernando Baldini Demian Basualdo 20 hs. Mesa de cierreEva Murari (Bahía Blanca)Marcelo Díaz (Bahía Blanca)Carlos Battilana (Buenos Aires)Mario Arteca (Buenos Aires)Marina Yuszczuk (Bahía Blanca)María Medrano (Buenos Aires)Además, todos los días: venta de libros de editoriales independientes (dársena3, v…

Inventario de tequieros

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Dedicado a mí mismo, por ser tan copado

Al principio fue un te quiero
de los que saben querer sinceramente,
un te quiero con el corazón desnudo
como el arrullo del arroyo en la montaña.

Pero de tanto quererte y quererte mansamente,
te fui queriendo más de lo que quise,
te quise con mil legiones de te quieros
temblándome en el pecho,
con todos los te quieros juntos
desde el primer te quiero
hasta los te quieros que aún no se han querido.

Y, como si tantos te quieros no alcanzasen,
te quise también con te quieros de otros mundos,
de esos mundos donde brotan manantiales de te quieros,
donde la gente come te quieros en las cafeterías,
se baña con te quieros de tango y de vainilla,
con te quieros de licor y de frambuesa
y llenan las secretarias toneladas de folios de te quieros
y, a cada instante, de cada te quiero
nacen otros mil te quieros más.

Después te quise con te quieros militantes
que pintan con aerosol “¡Te quiero o muerte!”
y fui un gigantesco terrorista del te quiero
un te quiero kamikaze
de esos que se…

De algo hay que vivir

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¿Cómo no sentirse tan Ramón Ortega en sus luchas contra los corsarios y su alma de navegante cuando uno mira el mar? Esta es quizás una de las tantas preguntas que Quique, el joven aprendiz peluquero, jamás se hizo. Para él como para tantos otros la vida se resumía en las dos salchichas descarnadas que se habían acomodado en el agua estancada del hervidor y que, como nadie las sacaba, habían decidido establecer en él un microsistema orgánico de los más fecundo.

¡Pobre de Quique! Los autos lo empapaban de barro en la peluquería le decían “Preyeso, asesino de cabezas”. Su clientela disminuía a pasos escalofriantes y Mirta los había abandonado por el verdulero de la esquina. Quique intentó explicarle que lo de él y el verdulero fue sólo una aventura y le juró que no volvería a suceder. Pero para Mirta eso había sido el fin. Eso y que dejara destapado el dentífrico cada vez que se lavaba los dientes. También en esto intentó excusarse el pobre Quique argumentando que no se los lavaba casi n…

La rosa blindada

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La mejor poesía social en un solo blog.